http://www.bastadelobby.com/images/prodcutosNov2010/glomuPhit.jpgLos hongos micorrízicos arbusculares (HMA) son simbiontes asociados con la mayoría de las plantas terrestres, los cuales tienen un rol importante en la agregación del suelo.
Glomus Intraradices es una variedad, quizàs la más eficiente, de la rama de los glomales, productores esenciales de Glomalina, una glicoproteìna que tiene la propiedad de retener y acondicionar la materia orgánica de los suelos
· Mejora de la nutrición de la planta.
Numerosos estudios avalan que la mejora del estado nutricional en plantas micorrizadas les proporciona una mejor situación fisiológica, lo cual les permite a su vez combatir, de forma más efectiva al patógeno.
· Competición por fotosintetizados
Dado que es fundamental que la simbiosis esté bien establecida antes del ataque del patógeno para ser efectiva, el hongo micorrícico tiene un acceso prioritario a los productos carbonados sintetizados por la planta.
· Competición por sitios de colonización/infección
Al igual que ocurre con la competición por fotosintetizados, puede ocurrir competición por sitios de infección de forma que cuando llega el patógeno, éstos están ya ocupados por el hongo micorrícico. Existe un trabajo de investigación que muestra como las células que contienen arbúsculos no son invadidas por determinados patógenos.
· Producción de cambios histológicos en el sistema radical
La colonización micorrícica incrementa la lignificación de las células endodérmicas de la raíz lo que dificulta la entrada de microorganismos patógenos.
Este aumento en la lignificación es debido a la inducción de la ruta de biosíntesis de fenilpropanoides y la consecuente formación de precursores de la pared celular.
· Inducción de cambios en las poblaciones de microorganismos en la micorrizosfera.
Las modificaciones fisiológicas que experimentan las raíces micorrizadas provocan cambios en la cantidad y composición de los exudados radicales que liberan al suelo, y en el pH de la rizosfera (más correctamente denominada micorrizosfera cuando se trata de plantas micorrizadas), lo cual puede inducir
cambios en los equilibrios microbianos de la misma.
· Activación de los mecanismos de defensa.
En general, las plantas permiten la penetración de los hongos micorrícicos en la raíz, así como su desarrollo inter e intracelular, sin oponer resistencia a su avance. Sin embargo, la planta hospedadora ejerce un control sobre el crecimiento del hongo permitiendo que solamente colonice el cortex de la raíz. Los hongos micorrícicos inducen inicialmente respuestas de defensa en las plantas hospedadoras que colonizan, pero éstas son localizadas, débiles y transitorias.
La colonización micorrícica produce cambios bioquímicos en los tejidos de la planta hospedadora. Éstos incluyen la estimulación de la ruta biosintética de los fenilpropanoides, cambios en los niveles de poliaminas alifáticas, síntesis de proteínas de función desconocida, activación de genes de defensa
y el aumento de ciertas actividades hidrolasas. La colonización micorrícica incrementa, aunque débilmente y de forma transitoria, los niveles de peroxidasas, fitoalexinas, quitinasas, glucanasas, super-óxido-dismutasas, etc....en definitiva enzimas implicadas en la defensa de la planta frente al ataque
de patógenos. De esta manera, la planta micorrizada ya tiene activados ciertos mecanismos de defensa que la ayudarán a luchar frente al ataque de un posible patógeno.
Las micorrizas arbusculares deben ser consideradas como un factor esencial en la promoción del crecimiento y la salud de las plantas. La necesidad de reducir el uso de fertilizantes químicos y productos fitosanitarios de síntesis hace de las micorrizas una alternativa real en el contexto de prácticas agronómicas respetuosas con el medio ambiente, ya que hoy en día están disponibles cantidades industriales de inóculo micorrícico. En general, el manejo de las comunidades microbianas del suelo con la finalidad de maximizar determinadas actividades microbianas en relación con el control de microorganismos fitopatógenos, es una estrategia de control de enfermedades que habrá de ser intensificada en el futuro en el contexto de una agricultura más sostenible, no sólo por su valor intrínseco, sino también por su acción complementaria de otras estrategias de control.